El 19 de julio de 2026, mientras millones de personas seguían la final de la Copa Mundial de la FIFA entre Argentina y España, una familia eligió vivir ese momento en un lugar muy especial: junto a la escultura de la Difunta Correa, en la Loma del Milagro, el sitio donde la tradición ubica el hallazgo de Deolinda Correa y su hijo. Aquella final, disputada en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, consagró a España por 1 a 0 en tiempo suplementario, pero también dejó innumerables historias de pasión y encuentro en distintos rincones del mundo. (FIFA)
La imagen fue compartida por Daniela Tobares en el grupo de Facebook «Vallecito Difunta Correa San Juan», una comunidad virtual que reúne a miles de promesantes, peregrinos y devotos que diariamente comparten testimonios, fotografías y experiencias vinculadas con la Difunta Correa. El mensaje que acompañó la publicación fue tan breve como significativo: «Cumplimos y vimos la final del mundial con la Difunta!!!!»
La fotografía muestra a la familia siguiendo el partido frente a un televisor instalado en el santuario, rodeados por placas, recuerdos y ofrendas dejadas por generaciones de promesantes. La escena refleja cómo la devoción trasciende los momentos tradicionales de oración o peregrinación y acompaña también acontecimientos profundamente significativos para la vida de las personas.

En La Meca Vallecito analizamos cómo el santuario continúa resignificándose con el paso del tiempo. Las redes sociales permiten registrar estas vivencias cotidianas, que pronto pasan a formar parte de la memoria colectiva de Vallecito. Historias sencillas como esta demuestran que, para muchos argentinos, la Difunta Correa sigue siendo una presencia cercana en los momentos más importantes de sus vidas, incluso durante una final de la Copa del Mundo.

