La devoción por la Difunta Correa suele asociarse a las rutas argentinas, a los camioneros y a los santuarios levantados por promesantes en distintos rincones del país. Sin embargo, una inesperada imagen hallada en Francia demuestra que la historia de Vallecito ha cruzado fronteras y océanos.
En la localidad de Soleymieux, un pequeño poblado del centro de Francia, fue encontrada una escultura inspirada en la tradicional representación de Deolinda Correa junto a su hijo. Las fotografías fueron compartidas por seguidores del santuario de Vallecito y rápidamente despertaron la sorpresa de los devotos sanjuaninos.
El hallazgo constituye un testimonio más de la expansión internacional de una devoción nacida en el desierto sanjuanino durante el siglo XIX. A lo largo de las décadas, la imagen de la Difunta Correa acompañó a emigrantes, viajeros y camioneros que llevaron su historia a distintos países, generando nuevas expresiones de fe lejos de Vallecito.
La presencia de una representación de la Difunta en un pequeño pueblo francés invita a reflexionar sobre el alcance cultural de esta devoción popular. Lo que comenzó como una tradición oral vinculada a un paraje del departamento Caucete terminó convirtiéndose en un fenómeno conocido mucho más allá de las fronteras argentinas.
Historias como esta muestran que Vallecito no es solamente un santuario provincial o nacional. Es también un espacio de memoria, identidad y religiosidad popular que continúa proyectándose en distintos lugares del mundo.
📖 Esta historia forma parte del universo de relatos, objetos y testimonios que recupera La Meca Vallecito, el libro de Cristian Rubia dedicado a reconstruir la historia cultural y social de la Difunta Correa y su santuario.

